Lorena Gil: “Los robots permiten no poner en peligro a las personas más vulnerables ante el virus”

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Lorena Gil: “Los robots permiten no poner en peligro a las personas más vulnerables ante el virus”

Hablamos con Lorena Gil, responsable de Transformación Digital de ASTI Mobile Robotics, sobre temas de actualidad como el uso del big data y la inteligencia artificial en la gestión del COVID19, entre otros.

Sobre las aportaciones de estas tecnologías a la gestión de la pandemia, Gil asegura que tanto el big data como la inteligencia artificial, así como la tecnología en general, tienen mucho que aportar para ayudar a frenar y controlar la propagación del coronavirus.

En el caso concreto de la IA, destaca la capacidad de predicción para determinar si un paciente tiene o no coronavirus a partir de radiografías torácicas. “Estos algoritmos son capaces de predecir al 96% si un paciente está infectado o no”. Asegura que este tipo de técnicas ayudan a los médicos a la hora de tomar decisiones para el diagnóstico de una manera mucho más rápida.

Asimismo, señala que es importante subrayar cómo está ayudando la potencia de cómputo de los superordenadores que permiten que los modelos predictivos hoy en día puedan ejecutarse mucho más rápido que antes. De esta forma, “se está trabajando en crear simulaciones que detectan los puntos flacos de la estructura molecular del coronavirus, de forma que una vez identificados, se pueda simular como actúan los distintos fármacos y vacunas contra el mismo, acelerando de manera exponencial el proceso”.

Finalmente, Lorena Gil alude a un ejemplo que ha servido en países como China para frenar la epidemia, pero que en Europa puede costar más su aplicación por temas legales, pues puede atentar contra la intimidad de las personas. “Desde China se ha creado un sistema de monitorización a través de un aplicación móvil que permite identificar con 3 códigos QR si una persona está sana (verde), en cuarentena (amarillo) o infectado (rojo), de forma que todas las personas tienen que apuntar la temperatura corporal de manera diaria y ponerla en la aplicación. Con todo esto, se puede analizar el movimiento de las distintas personas gracias a la geolocalización de los dispositivos y poder llegar a conocer si has estado en contacto con algún infectado, e incluso cambiarse el color del código QR automáticamente en función de tus movimientos y si has estado en contacto con alguna persona que haya dado positivo”.

Uso de robots en China

En relación a la utilización de robots en China para abordar diferentes tareas, considera que lo más importante de estos robots es que permiten no poner en peligro a las poblaciones más expuestas al virus como puedan ser personal sanitario o personal de seguridad. Un ejemplo muy representativo es que, gracias a los drones, podemos controlar que la gente realmente está respetando el confinamiento o las distancias de seguridad. También hay robots que permiten tomar la temperatura a distancia de los pacientes pudiendo generar una alerta en caso de fiebres altas. O robots que se encargan de llevar la comida o medicinas a los distintos pacientes de las distintas habitaciones de los hospitales, que también se los conoce como AGVs o vehículos de guiado autónomo.

No hay que olvidar en este capítulo, a juicio de Gil, el poder de la conectividad que aporta el Internet de las Cosas, pues estos robots van a estar conectados al Cloud pudiendo generar cualquier tipo de alerta en tiempo real y, de este modo, poder actuar cuanto antes y desde cualquier lugar del mundo.

El empleo del big data es igualmente muy útil. Gracias a una empresa canadiense que estaba recopilando y analizando datos desde más de 100 orígenes distintos, pudo detectar, mucho antes incluso que la Organización Mundial de la Salud, que algo estaba sucediendo en Wuhan. El social listening de las distintas redes sociales hizo alertar de que cada vez había más personas con los mismos síntomas y que se iba expandiendo gradualmente. No es la primera vez que gracias al big data se puede detectar precozmente una pandemia, en su día ya se hizo con el ébola y con el zika.

¿Y el trabajo?

Como en todas las revoluciones industriales, se destruye empleo, eso es innegable. Pero también se generan muchos más empleos relacionados de la propia evolución. Lo que no tiene ningún sentido es intentar frenar esa evolución, en lo que hay que trabajar es en el nuevo futuro que se nos presenta, tenemos que conseguir que humanos y tecnología trabajen de manera conjunta, de manera que la tecnología siempre sea un facilitador de las tareas de las personas y que permitan a estas dedicarse a tareas en las que realmente puedan dar valor de la propia naturaleza del ser humano.

El reto también está a la hora de poner límites a la Inteligencia Artificial, en la ética de las decisiones de la misma y por supuesto en el derecho a la intimidad de los seres humanos. Los gobiernos tienen que juntarse cuanto antes y poner estos temas encima de la mesa para poder tener unas regulaciones a nivel mundial.

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